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Sobre manifiestos y manifestaciones

Como participante de esto que se ha dado en llamar “blogosfera”, he estado al tanto de los movimientos reivindicativos que han surgido ante las propuestas del Ministerio de Cultura y sus medidas para hacer más sostenible la economía modificando los sistemas de acceso y vigilancia de internet.

Supongo que es suficientemente conocido el “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet” (el enlace lleva a la página de MICROSIERVOS, aunque el manifiesto se puede encontrar en muchísimas páginas y blogs).

Una herramienta que ha modificado enormemente el pensamiento (y no siempre a mejor) ha sido la combinación de las teclas del ordenador “Control + C” y “Control +V”. Ello nos ha permitido facilitarnos la copia de textos evitándonos tener que volver a escribirlos. Pero también nos ha hehco aceptarlos sin tener que leerlos.

Viene esto a propósito de dicho manifiesto. El autor del blog, misántropo por eduación, recela de las masas de seres humanos. Y ante cualquier movimiento de manada prefiere tomarse el tiempo para analizar esas espantadas. Y analizado el manifiesto el autor vio cosas que le chirriaban. Y luego encontró que, en el proceloso mundo de internet hay gente que comparte, si no puntos de vista, sí, por lo menos, modos de actuar.

Y una de esas personas es Paco Nadal, cuyo blog conocí gracias a mi interés por el cabo de Hornos. En dicho blog, hablando del manifiesto, se encuentra el texto que una vez leído y analizado, he  cortado y pegado. (El texto completo en enlace)

El manifiesto, si y no

No soporto las olas. Y no me refiero a las del mar. Me refiero a las olas de opinión, esas mareas de adhesiones inquebrantables a una moda o a un manifiesto que arrasan con la razón y se llevan para delante cualquier atisbo de crítica, de disidencia o de capacidad individual de raciocinio. Me da igual que sirvan para salvar a las ballenas o para invadir Irak. Me da miedo cuando un grupo social se lanza a la carga siguiendo un eslogan o de un titular fácil.

Viene esto a cuenta del “Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales en internet” (…)

Estoy de acuerdo con los primeros puntos del manifiesto: los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales del ciudadano (…), la suspensión de derechos fundamentales debe de ser competencia exclusiva del poder judicial y que con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

Y por supuesto estoy de acuerdo en el punto 5: Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones.

Pero ya lo que no me trago es el sapo de “Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras”.

La propiedad intelectual está muy clara y no necesita reforma: es del autor. Y él tiene derecho a elegir el canal de distribución que quiere para su obra y la remuneración que espera por ello. Si un autor quiere distribuir su libro, su película o su música por internet de forma gratuita está en su derecho (y quizá en el camino correcto, vale). Pero si otro quiere distribuirla en un CD, en un papiro o grabada en una piedra… también está en su derecho. Y nadie puede obligarle a darla de forma gratuita por el simple hecho de que se pueda digitalizar. El conocimiento y la cultura serán de dominio público, pero una obra es de un autor y tiene derecho a poder vivir de ella.

Según esta premisa, si un día se digitaliza el vino, ¿podremos exigir Ribera del Duero gran reserva gratis para todos como derecho fundamental? ¿Por qué no digitalizar a los abogados y a los arquitectos y exigir después que podamos usar sus servicios de forma gratuita, ya que son “del dominio público”?

Alguien que se gasta mil euros en una pantalla de plasma pero luego ve películas pirateadas de ínfima calidad en las que se oye toser al de la butaca de al lado.. ¿es un amante del cine y fomenta la cultura y la creación? Si fuera una vez al cine de verdad y se quedara a ver los créditos se daría cuenta que además de Bardem y esos “artistillas rojos de pacotilla que quieren vivir del cuento” (según sus detractores) hay otras 600 personas que trabajaron en la película y que se quedaran en el paro porque él ve cine gratis.

¿Qué un tipo detrás de una pantalla, con nocturnidad y anonimato, se llene el disco duro de pelis, música y libros sin pagarle un duro a los que lo han creado es “devolver a la sociedad el conocimiento y promover la libre circulación de la cultura? ¡anda ya! ¿Qué promueve ese o esa? ¿que creación suya intercambia? Lo único que ha hecho es quedarse con un montón de obra por la cara. Eso en mi tierra se llama robar.

Estoy a favor de internet, de los nuevos sistemas de creación y distribución, de la máxima difusión universal de la cultura, pero estoy harto de falsos Robin Hood que se escudan en una filosofía barata para justificar lo que todos sabemos: si me puedo quedar con una cosa gratis, para que voy a pagarla.

Hoy día hay sistemas mucho más democráticos y justo que la SGAE para que esos derechos de autor sean reconocidos, como Itunes o Spotify, pero me temo que la inmensa mayoría de los que se escudan es esa filosofía parda del “derecho a la cultura” seguirán descargándolo gratis mientras puedan y no pagarán ni 0.99 € por canción.

No se pueden poner puertas al campo. Internet es un fenómeno imparable que está transformando nuestra forma de relacionarnos. Pero si no entendemos y aceptamos que un autor tiene derecho a controlar la distribución de su obra y a vivir de ella, nos cargaremos la creación. Estoy convencido de que quienes hicieron el manifiesto también lo entienden así. Lo que no estoy tan seguro es que lo entiendan esa inmensa mayoría de internautas que se apropian de la obra de los demás por una simple razón: porque pueden hacerlo. Me gustaría ver sus caras el día que su trabajo también se pueda “bajar” gratis de la red y sean ellos los que se queden en paro.

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Acerca de chemapedia

Mirando el mundo con ojos raros.

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  1. Algunas reflexiones, así a bote pronto:

    La creación científica de los organismos públicos es eso: pública. Yo no puedo, al menos en teoría (otra cosa es cómo eso se puede llevar a efecto), guardarme ese conocimiento sólo para mí o distribuirlo de forma privada. A mí nadie me paga un canon por cada publicación que obtengo, por cada resultado que comunico en una conferencia o congreso, precisamente porque se me paga con fondos públicos e investigo por medio de fondos públicos, a pesar de que la creatividad (aunque sea poca) provenga de mi propia cosecha, de mi escasa materia gris. Y todavía no se me ha pasado por la cabeza exigir una compensación económica a todos aquellos que se basan o leen mis trabajos sin pagarme nada por ello, aquí o en Australia. Yo también soy autor, y vivo de mis publicaciones (científicas).

    Si el cine, la música y tantas otras “creaciones artísticas” en este país sobreviven a base de subvenciones públicas, pagadas con MIS impuestos y la de tantos otros, ¿por qué me quieren cobrar después 30 EUROS por un CD con diez canciones o 50 por un DVD con una película? No lo voy a pagar, salvo en casos excepcionales en que considere que el precio realmente se adecua al producto.

    Y tenemos otro posible estallido “cultural” en ciernes: los libros electrónicos. Ya veremos qué pasa cuando esa bomba de relojería estalle. Porque el problema no será por la gente que se quiera descargar El Quijote gratis, sino de los que quieran descargarse gratis el último libro de Dan Brown o de Stephen King.

    Y sí, un autor puede tener derecho a vivir de su obra, pero ¿durante cuánto tiempo? Porque Disney me parece que podría haber vivido dos vidas a costa de los derechos de autor de sus películas iniciales. Ni siquiera las patentes duran tanto tiempo.

    Las batallas que se están peleando son distintas, y se superponen, por lo que muchas veces es difícil separar una de otra: por un lado, la libertad de acceso a la cultura y al conocimiento, independientemente (en la medida de lo posible) de la condición social o del poder adquisitivo; por otro lado, el negocio lucrativo de las grandes empresas que fabrican “memes culturales”, y a las que les ha fallado el negocio tradicional.

    (;,,;)

  2. En resumen, rompememes: otro tema pendiente para discutir en torno a una(s) cerveza(s).

  3. En torno a unas cervezas y para mí me dais un valium 10 o algo así, porque yo, nada más leer la primera línea ya me ABURRO!!!!!!

  4. Me chachis, dani. Que se me olvidó poner al comienzo del artículo “Si eres dani absténte de leer lo que sigue”

  5. +1 a lo que comenta rompememes.
    +1 a tomarse unas cervezas.
    -1 a mi manía de comentar siempre todo tarde.

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