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LO REAL

La oscuridad que envolvía el edificio se mezclaba con la humedad que desprendían sus muros. La casa tenía una presencia siniestra. Avanzando con dificultad, azotado por el viento que iba haciéndose más intenso a medida que se iba acercando a aquella mole de ladrillo, J. sintió una llamada de socorro. Provenía de la casa. Era una voz aguda, de una mujer. J. aceleró el paso, enfrentándose con el incesante viento que parecía querer detenerlo.

Logró llegar al portal. La majestuosa entrada estaba adornada con dos columnas que imitaban el arte de los antiguos griegos. La enorme puerta de nogal estaba cuarteada por algunos lados y, vencidos los goznes de hierro, parecía estar a punto de desprenderse. Sobre el dintel, el escudo señorial de los antiguos dueños del edificio parecía expresar el abandono en el que se encontraba la casa. Las ocho estrellas de ocho puntas que, en otro tiempo aparecían como un alto relieve solemne, bordeando la torre central, eran ahora, a causa del tiempo pasado y la falta de cuidado, meras marcas en la piedra.

La casa, conservando solamente una apariencia de fortaleza, estaba en ruinas. Desde hacía por lo menos cincuenta años no vivía nadie allí. J. recordaba que su madre le había contado la historia de la muerte de la última inquilina de aquella mansión. Estaba intentando recordar la historia completa cuando los gritos, que habían cesado cuando J. ya se encontraba frente a la puerta, volvieron a sonar. Esta vez la cadencia era más espaciada. No obstante, el grito había pasado de ser una petición de ayuda, al de alguien que parecía estar sufriendo tortura. Los gritos mantenían una cadencia rítmica, convirtiéndose en una especie de macabro adagio.

Lo más extraño es que no parecía haber allí ningún rastro de que el edificio estuviese habitado. Tras las ventanas sin cristales no aparecía ninguna luz. Nada rompía aquella oscuridad. Nada, salvo la voz femenina que cada vez se hacía más aguda con más espacio entre los gritos.

Intentó empujar la puerta. Parecía que cedía lo justo para que pudiera entrar su cuerpo entre las dos hojas. Encogiéndose y con gran esfuerzo, empujando con el hombro izquierdo mientras pasaba la parte derecha, logró colarse en la casa. Vio pequeños destellos de luz corriendo por el suelo. Ratas, seguramente. Prendió la linterna de bolsillo que llevaba y se dispuso a recorrer la casa en busca de los gritos que ahora había cesado.

En lo que antaño había sido el gran recibidor sólo quedaban telarañas y suciedad. Avanzó hacia el pasillo de la derecha. Un viento fétido lo recibió cuando giró la esquina. Intentó escuchar algo pero lo único que pudo distinguir fue el golpeteo seco de las ratas corriendo. Siguió hasta la puerta que tenía enfrente. La empujó delicadamente. La madera crujió. Sintió un golpe.

Lo despertó una presión en sus articulaciones. Tenía las manos y pies atados a una silla que debería de tener unos trescientos años. Sus ojos comenzaron a enfocar lo que tenían frente a él. Un espejo le devolvió la figura de una mujer sentada en una silla y con los pies y manos atadas. Una voz cavernosa surgió de una esquina. Sin dirigirse a nadie en especial dijo “Ya está la víctima, la ceremonia ya puede comenzar”. Una figura salió de la oscuridad y se dirigió hacia él/ella.

Recordó la leyenda que le contó su madre, aquello de que… MIERDA.

LAS NOTICIAS

FUENTE:  PUBLICO (enlace)

Una novela escrita en papel higiénico triunfa en Japón

La obra ha vendido 80.000 ejemplares y amenaza con convertirse en un ‘best-seller’. En Japón se ha convertido en una tradición aprovechar el tiempo dedicado al excusado.

La primera novela impresa en un rollo de papel higiénico en Japón ha vendido ya 80.000 ejemplares tras un mes en el mercado, por lo que está cerca de convertirse en “best-seller”.

La novela Drop (gota, en español) del famoso escritor nipón Koji Suzuki, está a tan sólo 20.000 ejemplares de ser considerado un éxito de ventas en Japón, aunque ninguna editorial lo ha publicado.

La novela corta cuenta una historia de terror psicológico que transcurre entre las cuatro paredes de un pequeño baño japonés y dura exactamente 88 centímetros de papel, por lo que en cada rollo se repite 34 veces, y cuesta 210 yenes (1,6 euros, 2,2 dólares).

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Acerca de chemapedia

Mirando el mundo con ojos raros.

»

  1. ¿Por qué será que el edificio y la historia me recuerdan a la de una casa céntrica cercana a donde yo vivo? 😉

    Al menos, si la novela no es buena, sí que puedes usar el papel para limpiarte el culo con ella literalmente. Pero me surge la duda de qué hacer en caso de que necesites usar más papel del que realmente has leído hasta el momento…

    (;,,;)

  2. No sé a qué casa te refieres, rompememes 😉

    En cuanto a la pregunta que haces, creo que el relato te da la respuesta. Supón que esa situación la ha tenido el que ha ido al serivico antes que tú. Y ahora vuelve a leer el relato.

  3. Aclarado.

    ¿Sacarán versiones en e-Book? ¿Cómo se utilizarán entonces para la función de limpieza?

    (;,,;)

  4. Ah!, ya lo pillo, MIERDA es el nombre del protagonista

  5. No, dani, es el mote.

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