Canal RSS

Juglar

Publicado en

LO REAL

Fue hace dos días. Conocía al guardia de la prisión y me debía un favor. Así que me dejó entrar sin que el sheriff se enterase, y. de esa manera pude hablar con el preso.

Era un tipo desgarbado, con la piel curtida por las inclemencias del tiempo. Tenía una cicatriz en el mentón que daba a su expresión un toque siniestro, sobre todo bajo la mortecina luz de la celda. Los pocos dientes negros que tenía daban a su boca la imagen de una cueva apestosa. Por encima del mal olor de la paja llena de desperdicios e inmundicias, su aliento sobresalía. Era un tufo que echaba para atrás cada vez que hablaba de manera arrastrada.

Lo más llamativo era su mirada. Una mezcla de viveza y maldad que, a veces, se combinaban cuando entronaba los ojos y miraba como de soslayo.

Cuando le pregunté por sus andanzas y por el barullo que se había montado tras su detención, noté cierto orgullo en él, al saberse protagonista de las habladurías del pueblo y, según me dijo, teniendo la esperanza de que sus “hazañas” (así las llamó) llegaran hasta la capital y el rey.

Me contó que provenía de una familia de leñadores. Que vivía dentro del bosque y que comerciaba, no sólo con las maderas, sino con los viajeros. Estos, cuando pasaban por la zona, eran obligados amablemente a pagar una especie de peaje en forma de protección. Así, quien transitaba por allí camino del norte, debía contratar los servicios de un custodio, que los acompañaría hasta la salida del bosque. Ese custodio era él.

Cuando los guardias comenzaron a patrullar el bosque, tras las denuncias de numerosos viajeros, se vio obligado a cambiar de terreno. Junto con un amigo de la infancia, un tipo alto y grueso, más parecido a un oso que aun ser humano, no solo por la corpulencia sino también por la cantidad de pelo y por su forma de emitir gruñidos, al que llamaba, de manera chistosa “pequeño John” y que estaba tirado en el suelo de la misma celda, se apostaban a las entradas de los pueblos que rodeaban el bosque y pedían la “comisión por peaje”, que consistía en la bolsa de cualquier caminante, rico o pobre, que se acercara por allí.

No fue fácil atraparlos ya que, gracias a su conocimiento del bosque, despistaban a sus perseguidores.

Hasta ahora.

Me enteré del apresamiento por mi cuñado, uno de los participantes de la guardia que atrapó al tal Robin. Sabía que allí tenía material para una de mis canciones de juglar. Ahora me queda el trabajo de adornar esta sucia realidad. Creo que voy a hacer de Robin de los Bosques de Sherwood un conde-ladrón que sólo roba a los ricos para dárselo a los pobres. Eso gustará.

LAS NOTICIAS

FUENTE. Diario Córdoba

Un documento refuta la leyenda benefactora de Robin Hood

Un documento medieval descubierto por el profesor Julian Luxford, de la Universidad de Saint Andrews (Escocia), refuta la leyenda benefactora en torno a Robin Hood, al apuntar que él y sus hombres no solo robaban a los ricos. Luxford encontró una inscripción en latín en un manuscrito de mediados del siglo XV propiedad de la Universidad de Eton, en la que se afirma que Robin de los Bosques y su banda fueron conocidos en numerosos puntos de Inglaterra por sus actividades criminales

Anuncios

Acerca de chemapedia

Mirando el mundo con ojos raros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: