Comentaba en una entrada anterior que no tenía que haberme deshecho de mi Olivetti, la máquina de escribir en la que casi aprendí mecanografía (por lo menos dos dedos aprendieron). Hoy coloco otra nuestra de que la música con ordenador no tendrá nunca la fuerza de la música con teclado. Claro que, estrictmente hablando, podemos decir que lo que suena es “música máquina”.

Advertisement