Una de las numerosas cosas que he procrastinado durante mi vida es un relato de ciencia ficción, mezcla de mundo apocalíptico y cyberpunk que comencé hace tiempo usando lo que había aprendido de la antropología que estudié en uno de mis visitas al mundo universitario.

En ese relato cobraba mucha importancia los factrales. De hecho era gracia a ellos cómo los chamanes podían entrar en la “nimbo”, especie de red en la que intercambiaban información y que servía como algo parecido a la ONU en un mundo sin países y con la gente viviendo en pequeñas comunidades. Los fractales también eran la herramienta de las que se valían para hacer sus “efectos”, usándolos como una especie de realidad virtual-real.

Esta digresión es simplemente para explicar por qué me ha llamado la atención la noticia que he leído en el microsiervos: la muerte de Maldebrot.

El denominado “padre de los fractales” demostró con su trabajo que, realmente las matemáticas podían ser algo precioso sin perder su sentido filosófico al señalar un mundo compuesto por ese mismo mundo en miniatura y así hasta el infinito.

Aquí os dejo un viaje al conjunto de Maldebrot en vídeo.

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